La iluminación en espacios residenciales es un tema importante, además de aspectos estéticos y funcionales, también por motivos de eficiencia energética, cada vez más relevante y valorada en proyectos de arquitectura e interiorismo.


El uso de una iluminación adecuada consigue efectos y ambientes muy interesantes como acentuar acabados de materiales, enfatizar las diferentes texturas y volúmenes, detalles característicos de la arquitectura e incluso dotar a un espacio de mayor sensación de amplitud.

En proyectos residenciales podemos distinguir cinco tipos de iluminación a tener en cuenta en el interior de un espacio. Aportando a este mismo: matices, puntos de atención característicos y una funcionalidad muy concreta que responden a las necesidades del usuario: el confort, la capacidad de la visión y la orientación, entre otros.





Iluminación de ambiente

Designa la iluminación uniforme de una habitación, iluminada en todo su volumen. Esta iluminación puede ser creada usando downlights (de empotrar o superficie) o apliques de pared. Lo más eficaz es multiplicar y diversificar los puntos de luz colocando varias luminarias dentro de una estancia realizando, por ejemplo, una distribución uniforme de las mismas en el plano de techos quedando definido como algo ordenado y estructurado. Este tipo de diseño nos facilita el cambio de la distribución de mobiliario de la estancia, sin verse afectados por la ubicación de las luminarias. Sabiendo siempre que el objetivo de todo esto es también el obtener confortabilidad y economizar energía, ya que no siempre necesitamos la misma cantidad de luz en todas las estancias.

Otro punto a tener en cuenta en el diseño a partir del uso de apliques de pared es tener presente que la iluminación indirecta siempre ayuda a proyectar mayor luz y al hacerlo indirectamente crean un efecto de naturalidad idóneo, porque la luz no se concentra en un solo punto, sino que es proyectada a todo el espacio. Además, puedes instalar luminarias que sean regulables en intensidad, lo que permitirá al usuario definir el mismo la cantidad de luz que necesita para la tarea a realizar o para sentirse cómodo dentro de la estancia.





Iluminación puntual

Es la que se resalta a un lugar u objeto concreto: zonas de lectura, mesa de comedor, obras de arte, despachos, etc. Se trata de una luz complementaria dirigida hacia un punto concreto de la estancia y que deja otros lugares en penumbra, poniendo en relieve un cuadro o destacando cualquier otro objeto de una habitación. De esta manera se aporta un mayor dinamismo a la percepción del espacio y la realización de tareas más concretas, como leer un libro. Para conseguir esto podemos utilizar luminarias de pie, de mesa, proyectores instalados en carril, apliques de pared orientados, entre otras. Estas soluciones aportan mayor flexibilidad en el diseño y configuración por parte del usuario, pues la mayoría se pueden desplazar u orientar una vez instaladas.





Iluminación decorativa

Luz para contemplar (play of brillants), definición que ya estableció Richard Kelly en 1950 cambiando la forma en la que se concebía la percepción de la iluminación.

Luminarias cuya principal función sea vestir un espacio aportando ese toque característico al diseño y cuya funcionalidad pueda ser toda o nada, simplemente como su nombre indica decorativa. Luminarias que generalmente se instalan sobre la mesa del comedor, pero también podemos considerarlas en espacios de grandes alturas o integrarlas dentro del diseño como elemento o pieza que cree el guau o punto de interés, ayudándonos a definir nuestro propio estilo.










Iluminación funcional


Es la que se adapta a las actividades que debemos realizar diariamente en nuestra vivienda, como pueden ser las realizadas en: cocina, baño, escaleras, pasillos. Pese a ser una luz puramente útil que nos brinda funcionalidad y seguridad, nos permite ver lo que hacemos. Sin olvidarnos que la funcionalidad no está reñida con lo decorativo.